Jueves, 24 de julio de 2008
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El deshielo polar a consecuencia del calentamiento global puede provocar cambios bruscos en el clima del hemisferio norte, debido a un mayor aporte de agua dulce al océano Atlántico.

FUENTE | Agencia EFE (07/07/2008)

La llegada de agua dulce al mar provocará una disminución de la salinidad oceánica que resultará en cambios en el clima, razón por la que es necesario conocer el nivel de salinidad marina y su evolución, manifestaron los profesores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) Francisco Eugenio y Alonso Hernández, quienes desarrollan una campaña de medidas de la misión espacial SMOS (Soil Moisture and Ocean Salinity) de observación de la Tierra de la Agencia Europea del Espacio.

El clima de Europa y de la zona este de Norteamérica depende de las grandes corrientes oceánicas que transportan el calor desde los trópicos hacia el norte, de acuerdo a diversas investigaciones.

Las temperaturas atmosféricas de Nueva York y Lisboa son similares durante el verano pero diferentes en invierno, de forma que la capital portuguesa registra unos cuatro grados más que la estadounidense en los meses estivales y disfruta de inviernos menos crudos, a pesar de que ambas ciudades se encuentran en la misma latitud, indicó Hernández.

Esto es debido a la corriente oceánica o cinta transportadora global, que regula el clima en la zona del Atlántico norte y depende para su funcionamiento de la salinidad del mar. La circulación oceánica discurre cuando la capa superficial del agua, que es más salada y más densa, desciende a la masa de agua profunda del océano y es sustituida por agua caliente de los trópicos que templa el clima de Europa y el este de Norteamérica, según sostienen numerosos científicos.

Sin embargo, si la salinidad del mar disminuye debido a un incremento de agua dulce en el océano proveniente del deshielo de los casquetes polares, la circulación oceánica se detendrá y, como consecuencia, se producirá un cambio brusco del clima en el hemisferio norte, indicó Hernández.

Por ello es fundamental conocer el grado de salinidad del océano, ya que permite predecir el cambio climático. Con ese fin, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Universidad Politécnica de Cataluña han realizado una campaña de investigación y medidas en la costa norte de Gran Canaria destinada a mejorar el conocimiento de la salinidad del agua. En ella se ha utilizado un nuevo instrumento denominado PAU, desarrollado para la medida de señales de oportunidad GPS reflejadas sobre la superficie del mar, a modo de radar biestático, para estudiar el estado del mar y su relación con la temperatura de brillo (medidas de SMOS) del mar con el oleaje.

Se trata de un indicador crítico para determinar con precisión la salinidad superficial del mar a partir del lanzamiento del satélite europeo SMOS, que pretende aumentar el conocimiento del comportamiento de la Tierra y desarrollar nuevas tecnologías de observación desde el espacio.

Hasta ahora no se han podido obtener mapas de humedad y salinidad desde el espacio, por lo que la medida de estos parámetros geofísicos es local y no continua.

El satélite proporcionará mapas de humedad del suelo y de salinidad de los océanos que ayuden a profundizar en la estructura de la criosfera.

Las boyas de temperatura y salinidad utilizadas en la medición de la salinidad en la costa norte de Gran Canaria han sido desarrolladas en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y, por primera vez, permite un sistema de comunicaciones por satélite en ambas direcciones en tiempo real, destacó Eugenio. Esto supone un gran avance en el procedimiento de recogida de muestras, transmisión y presentación de datos, ya que hasta ahora no se podía establecer comunicación con los satélites en ambas direcciones, indicó el profesor.

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