Jueves, 23 de agosto de 2007
Publicado por ozono21 @ 23:52  | VITAL AIRE & AGUA
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Fuente: elmundo.es
Autor: JOAQU?N ARA?JO
(12 de febrero de 2007)

Para enfrentarnos al cambio clim?tico, tendremos que comprender mejor qu? es el aire.

La vida es capic?a. Por tanto, podemos y debemos leerla en ambas direcciones sin que var?e su sentido, prop?sito o contenido. Solo nosotros, los dotados de capacidades matem?ticas, nos empe?amos en leerlo casi todo al derecho, o al rev?s. Ser unidireccionales desata muchos de los atroces comportamientos que lo mismo nos destruyen como esquilman la riqueza natural.

En los otros seres vivos, en sus ambientes, en los procesos y en los ciclos casi todo es rec?proco. Todo es pregunta y respuesta al mismo tiempo. De ah? que, de cara al denominado cambio clim?tico, nos resulte tan necesario comprender algo tan crucial como el t?tulo de este texto.

Creo, sinceramente, que cuando se entiende que los elementos son part?cipes directos, cuando no constructores, de lo que ellos mismos se proporcionan y nos proporcionan, las cosas comienzan a funcionar mejor. Quiero decir que el aire respira, el agua bebe, la luz ve y la tierra come, sino que por hacerlo es posible que nosotros inhalemos una parte de la atm?sfera, bebamos la frescura l?quida, podamos admirar el mundo y nutrirnos.

Dejar que el aire respire pasa por saber lo que le estamos haciendo respirar. Y no s?lo se trata del ya m?s que famoso CO2. A la atm?sfera van a parar decenas de otros gases bastante m?s peligrosos: humos de incendio, aerosoles, part?culas de todo tipo y condici?n, radiactividad, tierra, polvo, todo ello entreverado de mol?culas de todos los metales pesados, que es lo m?s peligroso que el ser humano pone en libertad no deseada. En suma, todo el repertorio imaginable de lo sucio, peligroso y hasta letal.

Con el agravante de que nuestro primer alimento es precisamente ese leve prodigio envolvente y amparador que llamamos aire. Materia, po?tica donde las haya, ya que lo es de los suspiros, de la palabra pronunciada, de la espuma y, por supuesto, de ese ingente azul llamado cielo que tenemos sobre nuestras cabezas. Pero no menos, insisto, esos 14 kilogramos diarios que cada persona inhala para que todos sus motores la muevan.

Cuando comencemos a dejar que el aire respire su propia identidad: esa leve, suave, vivificante combinaci?n de gases, tambi?n se habr? iniciado el pago de la descomunal deuda contra?da con la base de la vida por no haber querido reconocer que la mejor conducta es aquella que devuelve, una vez dadas las gracias, lo mismo que ha recibido.

En este caso: TRANSPARENCIA.

"La atm?sfera comparte su dulzura con todos"
Jorge Guill?n (1893-1984)

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Tags: aire

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