Jueves, 05 de abril de 2007
Publicado por ozono21 @ 15:22  | VITAL AIRE & AGUA
Comentarios (0)  | Enviar
"Vivimos en un mundo contaminado, en el que las evidencias las alcanzamos tarde y con demasiadas l?grimas secas. Nuestros ni?os viven hoy en un mundo probablemente muy distinto al que nosotros hubi?semos deseado. M?s de 100.000 sustancias qu?micas se encuentran actualmente en el circuito comercial. Adem?s de la creciente amenaza qu?mica, debemos destacar que la pobreza sigue siendo la causa m?s importante de deterioro neurol?gico en la infancia de nuestro planeta. La hambruna y la desnutrici?n alteran la mielinizaci?n y crecimiento del SN".


AUTOR | J. A. Ortega / J. Ferr?s / Encarna Pastor ( Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca. Murcia)

Los pediatras diagnosticamos, cada vez, m?s pacientes con enfermedades ambientalmente relacionadas: neurol?gicas (cognitivas, conductuales, motoras, sensoriales y malformativas), c?ncer pedi?trico, patolog?a respiratoria, trastornos endocrinos...

WHO en 1993, ante la progresiva contaminaci?n de los ecosistemas ambientales y la creciente preocupaci?n social ante los efectos potencialmente adversos en la salud humana, defini? la salud medioambiental como: a) los aspectos de la salud humana, incluyendo la calidad de vida, determinados por las interacciones de los agentes medioambientales f?sicos, qu?micos, biol?gicos, ps?quicos y sociales; y b) los aspectos te?ricos y pr?cticos para evaluar, corregir, controlar, modificar y prevenir los factores o agentes medioambientales que, potencialmente, afecten negativamente la salud de las generaciones presentes y futuras.

Los trastornos del aprendizaje, conducta y desarrollo en los ni?os son claramente el resultado de complejas interacciones entre factores ambientales (f?sicos, qu?micos, biol?gicos, psicol?gicos y sociales) y gen?ticos durante los periodos vulnerables del desarrollo. A diferencia de los adultos, la exposici?n a sustancias qu?micas neurot?xicas durante las ventanas de vulnerabilidad en periodos cr?ticos de la organog?nesis e histog?nesis del sistema nervioso (SN) puede hacer que el ni?o sufra una alteraci?n de la funci?n cerebral de por vida o bien que aparezca durante su etapa adulta. No s?lo hemos detectado en el meconio de reci?n nacidos de nuestro pa?s la presencia de sustancias neurot?xicas sino tambi?n observamos como a lo largo de la gestaci?n la cantidad de ellas se incrementaba.

Vivimos en un mundo contaminado, en el que las evidencias las alcanzamos tarde y con demasiadas l?grimas secas. Necesitamos anticiparnos. Y mientras se contin?an evaluando los riesgos es necesario implementar estrategias cient?ficas de b?squeda constante de alternativas. No podemos seguir aprendiendo de las cat?strofes. La falta de participaci?n ciudadana real en los foros de toma de decisi?n hace que se conviertan en fr?as reuniones de "expertos" muy alejadas del verdadero sentir de los que sufren a diario las injusticias ambientales. Es necesario alejarse del alarmismo social, pero personalmente a m? me preocupa m?s el "tranquilismo social" con el que algunos grupos de expertos intentan disfrazar la ignorancia y falta de experiencia en el conocimiento de la realidad de las enfermedades neurol?gicas ambientalmente relacionadas. Es necesario un mayor grado de democracia en la ciencia, y de compromiso con los afectados.

Los neurot?xicos pueden alterar el desarrollo y funciones del SN de manera espec?fica y de forma permanente. Unos pocos han sido ampliamente estudiados (plomo, mercurio; algunas drogas como alcohol, nicotina, coca?na, opiodes), mientras que sobre la mayor?a se ha efectuado una investigaci?n m?nima.

A pesar de la creciente amenaza qu?mica, debemos destacar que la pobreza sigue siendo la causa m?s importante de deterioro neurol?gico en la infancia de nuestro planeta. La hambruna y la desnutrici?n alteran la mielinizaci?n y crecimiento del SN, especialmente desde el tercer trimestre del embarazo hasta los primeros a?os de vida.

NATURALEZA DEL PROBLEMA

El n?mero de ni?os afectados por deficiencias del neurodesarrollo es importante y parece incrementarse:

? S?lo los problemas del aprendizaje pueden estar afectando, aproximadamente, a entre un 5 y 10% de los ni?os escolarizados.
? El n?mero de ni?os en programas de educaci?n especial clasificados con problemas del aprendizaje aument? en un 191%, entre 1977 y 1994, en los pa?ses occidentales.
? El d?ficit de atenci?n con hiperactividad, de acuerdo con estimaciones conservadoras, afecta a entre el 3 y 6% de los ni?os en edad escolar, aunque evidencias recientes sugieren que la prevalencia podr?a alcanzar el 17%.
? La incidencia de autismo puede alcanzar el 2 por cada 1.000 ni?os8 en algunas comunidades, y la tendencia es a incrementarse.
? Cerca del 1% de todos los ni?os sufren retraso mental.

Estas cifras sugieren un problema de proporciones epid?micas. La carga que estos trastornos suponen en los ni?os afectados, familias y comunidades es enorme: dificultades econ?micas, emocionales, incremento de suicidio, abuso de sustancias, desempleo y dificultades acad?micas.

Surgen una variedad de explicaciones en respuesta a estas tendencias. Podr?an ser producto de una mejor detecci?n y registro, aumento en la comunicaci?n de los casos, o resultado de una demanda de una sociedad tecnol?gicamente m?s avanzada que intenta adelantar habilidades m?s complejas a edades m?s tempranas. A pesar de que hay pocas dudas acerca de las influencias gen?ticas en las enfermedades y des?rdenes neurol?gicos, para una vasta mayor?a de ellos no existe evidencia de que los factores gen?ticos sean la causa predominante; no obstante, tenemos la certeza de que complejas interacciones entre factores gen?ticos y ambientales tienen un rol extremadamente importante.

Nuestros ni?os viven hoy en un mundo probablemente muy distinto al que nosotros hubi?semos deseado. M?s de 100.000 sustancias qu?micas se encuentran actualmente en el circuito comercial. La mayor?a de ellas comparten nuestro mundo desde la Segunda Guerra Mundial, y lo que es m?s importante, cada a?o se incorporan de 2.000 a 3.000 nuevas sustancias. El grado en que estas exposiciones interrumpen el desarrollo humano y la vida silvestre es un tema de considerable importancia y preocupaci?n. La informaci?n detallada sobre el potencial neurot?xico de la mayor?a de estas sustancias es desconocida, y est? virtualmente ausente. Para las escasas sustancias con datos de neurotoxicidad (<0,4% del total), se emplean tests animales para predecir los riesgos de exposici?n humana. Adem?s, para la mayor?a de sustancias qu?micas, incluyendo los resultados en animales, no disponemos de datos de exposici?n a mezclas de compuestos que caracterizan los sinergismos e interacciones del mundo real.

Los pediatras no podemos ignorar las evidencias de la influencia de los neurot?xicos qu?micos en la epidemia de problemas del neurodesarrollo en la infancia. Tenemos el deber moral y cient?fico de velar, cuidar y tutelar la salud de los ni?os y adoptar medidas preventivas sobre las exposiciones ambientales de riesgo en cada una de nuestras consultas. Somos los profesionales sanitarios ?centinelas ? y vigilantes ante las agresiones ambientales de la infancia.

COMENTARIOS FINALES

Es importante destacar que muchos compuestos qu?micos de conocida o sospechada toxicidad neurol?gica nunca han sido probados para los efectos sobre el neurodesarrollo y las funciones cerebrales. El iceberg t?xico constituye un ejemplo muy ilustrativo de lo que ocurre en el mundo de la neurotoxicolog?a pedi?trica: existe una peque?a porci?n visible constituida por la evidencia acumulada en unos pocas sustancias neurot?xicas; sin embargo, la mayor parte de ?efectos? y conocimientos permanecen sumergidos, de los cuales algunos son conocidos de manera parcial, y otros, los m?s profundos y latentes, probablemente nunca los llegaremos a descubrir con las actuales evaluaciones de riesgo. Como cient?ficos, son m?s las cosas que ignoramos que las que sabemos, y estas ?ltimas constituyen un centinela de la enorme proporci?n de ?iceberg oculto?. Por eso es necesario priorizar el principio de cautela o precauci?n como la principal herramienta que nos ayude a disminuir el da?o actual y futuro en el SN de los ni?os. Son necesarias muchas y diferentes acciones a distintos niveles, son muchos los profesionales implicados en la mejora de la salud medioambiental de la infancia. Pero los pediatras ocupan un lugar estrat?gico y privilegiado ya que ellos son los que diagnostican y tratan las enfermedades de la infancia, conocen los periodos de vulnerabilidad, cuentan con el respaldo social, soporte cient?fico y credibilidad ante los padres para indicar y establecer recomendaciones que disminuyan el da?o sobre el SN de los ni?os. La escasa ? nula formaci?n en esta ?rea de la mayor?a de profesionales de la salud coloca a muchas familias en riesgo, y es responsable de la falta de mano de obra entrenada para ocupar uno de los principales retos sanitarios del siglo XXI. Como cient?fico y sobre todo como pediatra las cuestiones son: Si no nosotros, ?Qui?n?, y si ahora no ?Cu?ndo?

Tags: toxicos, bacterias

Comentarios