
La hierba no es tan verde. Según un estudio de la Universidad de California (EE.UU.), publicado en la revista American Geophysical Union, las tareas de mantenimiento que requiere el césped emiten más cantidad de gases de efecto invernadero de las que la hierba almacena, lo que significa que poblar el jardín de césped no es una opción muy ecológica.
FUENTE | Público (08/02/2010)
Autor: Marta del Amo
Las praderas de hierba se consideran sumideros de carbono. A través de la fotosíntesis, la hierba atrapa dióxido de carbono (CO2) atmosférico, que se integra en los procesos metabólicos. Por la noche, en ausencia de luz solar, la planta respira consumiendo oxígeno y produciendo CO2, como las células animales. Una parte del CO2 se fija en el suelo.