martes, 25 de septiembre de 2007
La transformación de la industria cárnica puede crear un mayor riesgo de enfermedades, según la FAO
La agencia de la ONU dice que los ganaderos tienen que invertir más en bioseguridad y medidas de control
18 de septiembre de 2007
La producción mundial de alimentos de origen animal está sufriendo una transformación radical que puede llevar a un mayor riesgo de transmisión de enfermedades animales a los humanos, según ha alertado la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
«El riesgo de transmisión de enfermedades de animales a humanos se incrementará en el futuro debido al crecimiento de la población y de la cabaña ganadera, los grandes cambios en la industria ganadera, la emergencia de redes agroalimentarias a nivel mundial, y un incremento significativo en la movilidad de personas y mercancías», indica un informe de la FAO.
«No hay duda de que el mundo necesita alguna de las tecnologías de producción intensiva de alimentos de origen animal», señala Joachim Otte, experto en política ganadera de la FAO. «Pero hay que evitar -añade- una excesiva concentración de animales en grandes explotaciones industriales y hay que realizar las inversiones necesarias para reforzar la bioseguridad y mejorar la vigilancia de enfermedades para proteger la salud pública».
Más demanda
A medida que los países elevan su nivel de vida y la población mundial continúa aumentando, la demanda de carne y de otros productos ha crecido de forma sustancial, según la agencia de la ONU. Para atender esta mayor demanda de productos cárnicos, la producción y la densidad ganadera se han incrementado de forma notable, a menudo cerca de los centros urbanos. La producción pecuaria industrial se ha ido concentrando, y utiliza cada vez un número más reducido de razas pero más productivas.
Ante esta situación, la organización insta a los productores cárnicos a invertir más en medidas básicas de bioseguridad y de control. Los centros de producción no deben situarse cerca de asentamientos humanos o de poblaciones de aves silvestres; las granjas deben limpiarse y desinfectarse de forma regular, controlando el movimiento de vehículos y personal, y los empleados deben ser formados en técnicas de bioseguridad.
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18 de septiembre de 2007
La producción mundial de alimentos de origen animal está sufriendo una transformación radical que puede llevar a un mayor riesgo de transmisión de enfermedades animales a los humanos, según ha alertado la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
«El riesgo de transmisión de enfermedades de animales a humanos se incrementará en el futuro debido al crecimiento de la población y de la cabaña ganadera, los grandes cambios en la industria ganadera, la emergencia de redes agroalimentarias a nivel mundial, y un incremento significativo en la movilidad de personas y mercancías», indica un informe de la FAO.
«No hay duda de que el mundo necesita alguna de las tecnologías de producción intensiva de alimentos de origen animal», señala Joachim Otte, experto en política ganadera de la FAO. «Pero hay que evitar -añade- una excesiva concentración de animales en grandes explotaciones industriales y hay que realizar las inversiones necesarias para reforzar la bioseguridad y mejorar la vigilancia de enfermedades para proteger la salud pública».
Más demanda
A medida que los países elevan su nivel de vida y la población mundial continúa aumentando, la demanda de carne y de otros productos ha crecido de forma sustancial, según la agencia de la ONU. Para atender esta mayor demanda de productos cárnicos, la producción y la densidad ganadera se han incrementado de forma notable, a menudo cerca de los centros urbanos. La producción pecuaria industrial se ha ido concentrando, y utiliza cada vez un número más reducido de razas pero más productivas.
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«Este desarrollo tiene consecuencias potenciales graves por el riesgo de enfermedades a nivel local y mundial, lo que hasta ahora no ha sido suficientemente admitido por los responsables políticos», apunta el jefe veterinario de la FAO, Joseph Domenech.
Ante esta situación, la organización insta a los productores cárnicos a invertir más en medidas básicas de bioseguridad y de control. Los centros de producción no deben situarse cerca de asentamientos humanos o de poblaciones de aves silvestres; las granjas deben limpiarse y desinfectarse de forma regular, controlando el movimiento de vehículos y personal, y los empleados deben ser formados en técnicas de bioseguridad.
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Tags: salud

